viernes, 2 de agosto de 2013

Mahuampi Acosta, esa viejecita adorable...

Mahuampi Acosta. Fuente: revista Encuadre
No. 44-45, septiembre/diciembre 1993.
El viernes 15 de enero de 1993, a las 11:30 de la mañana aproximadamente, la veterana actriz Mahuampi Acosta se encontraba en el estudio de Amor de Papel, en Venevisión.  La telenovela aun no estaba en el aire y ella tenía asignado el personaje de La Chona dentro de la trama. En plena grabación, empezó a padecer mareos y le sobrevino un desmayo. Aparentemente había sufrido un ataque de hipotensión. De inmediato fue trasladada de emergencia por sus compañeros al servicio médico, pero poco después le sobrevino un paro respiratorio del cual no logró sobrevivir.

La noticia, reseñada en los periódicos nacionales, llenó de pesar a sus colegas del medio artístico y, no menos, al gran número de admiradores que esta destacada intérprete había ganado en más de 40 años de trayectoria. De tan lamentable hecho se cumplieron este año dos décadas.

Era un final como aspirarían los verdaderos maestros de la actuación: en el escenario, aun activos. Sin embargo, Mahuampi no era una mujer tan mayor. Contaba con 62 años al momento de su deceso, pues había nacido en 1930 en el estado Guárico. Su nombre fue sugerido por el escritor venezolano Rómulo Gallegos, amigo de sus padres, ya que ese sería el título de una nueva novela que este escribiría. En una entrevista (1) contaría que en quechua su nombre significaba «algo así como mi amor unirá a mis padres definitivamente o yo amaré a mi tierra eternamente».

Alberto Marín y Mahuampi Acosta.
Fuente: revista Tele-indiscreta.
A los 23 días de nacida fue trasladada al norte del estado de México. «A los 12 años me enteré de que no era mexicana sino venezolana. Era una época donde no se tomaba mucho en cuenta a los niños y cuando me lo dijeron, me impacté», recordó.

Impulsada por su madre, ingresó al medio artístico y cada vez que venía a nuestro país de visita trabajaba en el Conjunto Lírico Infantil Caracas.

A los 17 años de edad regresó para radicarse en Venezuela. Su intención era ser médico o desarrollar una carrera relacionada con las ciencias, pero por complacer a su madre estudió Letras. «Ella siempre quiso que fuese actriz y me lo inculcó desde pequeña. Empecé con una señora de apellido Ritzie, creo; ella me despertó muchas ideas maravillosas, como el baile y el canto, junto a René de Pallás. Entonces, siempre combinaba mis estudios con la actividad artística», contó en esa entrevista.

De la mano de su madre fue llevada a participar en su primera película, Pobre hija mía (1942), dirigida por José Fernández para Cóndor Films. «Fue en ese momento que pensé que mi mamá como que tenía razón y me gustó. Entonces le dije: ‘Bueno, si tú quieres que definitivamente estudie eso, déjame estudiar en Los Ángeles —pero no como actriz—'. Yo quería ser técnico y en realidad eso es lo que soy. Sé todo lo relacionado con el cine de mi época: compaginar, pegar, copiar… ¡Todo! También estudié y trabajé la técnica del maquillaje y todo lo que aprende uno de arte en la Academia César’s…».(2)

Mahuampi laboró como script y maquilladora en las películas Sangre en la playa (1946), coproducción mexicana-venezolana dirigida por Antonio Bravo; y Al galope (1949), de Mario del Río y Miguel Isava. Amador Bendayán la llevó para que trabajase como maquilladora y actriz en una película argentina en la cual él participaba. Luego, ella trabajaría en tres películas venezolanas más y en cinco mexicanas.

Ana Teresa Guinand y Carlos Fernández, pioneros de la radio
venezolana, en la cual trabajó Mahuampi. Foto tomada
de la Colección Digital de Emilio Ortiz Guinand.


Sus inicios profesionales en la radio caraqueña datan del año 1944. Ya en la década de los 50, era protagonista femenina de radionovelas, junto a actrices como Gladys Hernández, Margot Antillano, Josefina Guinand y Rosita Vásquez. Radio Rumbos tuvo para su inauguración la novela ¡Dios se lo pague!, protagonizada por ella y Arturo de Córdova, historia que luego sería llevada al cine con Zully Moreno y el propio de Córdova.

En 1964, junto a Daniel Farías estelarizaba la radionovela La Gata en Radio Continente, historia original de Inés Rodena con adaptación de Carlos Romero.

De sus inicios en la televisión venezolana hay una simpática anécdota referida por la actriz a uno de los foristas de la página Recordar es vivir: Las telenovelas del ayer. Ocurrió en una de las pocas ocasiones en que Mahuampi encarnó a mujeres de la “mala vida”. Fue en la antigua Televisa, hoy Venevisión, donde ella protagonizaba un teleteatro en el que encarnaba a una prostituta hermosísima, llena de joyas; recordaba la actriz que hasta le pusieron anillos en los dedos de los pies.

En algún momento de la historia, ella se identificaba a sí misma como Meretriz. Lo cierto es que había una niñita que vio fascinada el teleteatro y, poco después, cuando algún adulto le preguntó qué quería ser cuando grande, la criatura contestó con una gran sonrisa: "¡Meretriz!". Así de convincente fue su personificación.

Mahuampi como Mama Rosa y Rafael Briceño en una escena
de la telenovela Estefanía. Fuente: diario El Nacional.
Para algunos espectadores, la figura de Mahuampi empezó realmente a ser conocida en la década de los 70, cuando participó en varias telenovelas realizadas por Radio Caracas Televisión, como Raquel (1973), Valentina (1975), Sabrina (1976), La hija de Juana Crespo y La señora de Cárdenas, ambas en 1977. Su gran oportunidad vendría con el rol de Mamá Rosa, en Estefanía (1979), novela que marcó época en nuestro país.

Muchos desconocían que ella misma había padecido las injusticias de la tiranía perezjimenista, experiencia que usó para darle mayor credibilidad a su personaje. Le confesaría a Aquilino José Mata (3): «Aunque esta novela refleja muy bien los años de la dictadura de Pérez Jiménez, creo que se ha quedado corta. Fueron muchas las privaciones que sufrimos en mi familia por el despotismo imperante entonces».

¿Fue usted víctima directa de esa dictadura?, le preguntó el periodista.

Por supuesto que sí. Bastantes navidades y fines de año que se nos amargaron por encontrarse familiares y amigos muy queridos tras las rejas de la Seguridad Nacional. Inclusive en una ocasión iba a la radio apresuradamente en mi vehículo. Recuerdo que tenía que hacer una novela con Alberto Galíndez. Sin darme cuenta, pasé una patrulla de la Seguridad Nacional y por ese simple hecho me llevaron a la cárcel de El Obispo, en donde estuve detenida 72 horas, sin que de nada valieran mis argumentos. A estas alturas puedo decir que fueron las 72 horas más amargas de mi vida.

Comentaba además la intérprete que Mamá Rosa era un personaje muy hermoso y pintoresco, quien aun a su edad conservaba ese espíritu de rebeldía que afloraba en los momentos en que estallaba emocionalmente, pero que se exponía constantemente porque se sentía relegada. Resaltaba además que, a su juicio, la relación más humana dentro de la trama era la que existía entre el personaje del mudo Eliodoro, interpretado por Charles Barry; y Mamá Rosa.

«Después del papel que hice en La señora de Cárdenas, nunca antes había vuelto a interpretar un personaje que en mi vida significara algo tan grato. Ojalá que el público reciba esa comunicación que a través de Mamá Rosa me he propuesto brindarle». Y efectivamente, el público respondió.

En la entrevista ofrecida al diario zuliano Panorama (4), refería su participación en una novela puertoriqueña llamada Diana prohibida, con Flor Núñez y Félix Loreto, de la cual no se encontraron registros. Esta producción le permitió viajar a Buenos Aires, Perú, Colombia y Ecuador. Recordaba además haber visitado Los Ángeles gracias a la novela Marielena; que había participado en la obra teatral Heidi, en el propio Frankfurt; y que había recorrido Madrid, El Cairo y Alejandría con las obras Yerma y Bodas de Sangre, de Federico García Lorca, con el grupo Rajatabla.

Mahuampi como Doña Delfina, junto a Carlos
Olivier, Mayra Alejandra y el niño que encarnó
al hijo de los protagonistas en Leonela. Fuente:
Forum Regno Novelas.
En los 80 vendría su consolidación como actriz de carácter, iniciada en 1983 con Bienvenida Esperanza. Ese mismo año asumiría otro de sus papeles más recordados: Doña Delfina, la abuela de Pedro Luis Guerra (Carlos Olivier), joven humilde y trabajador, quien luego de ser humillado por el novio de Leonela (Mayra Alejandra), se emborracha y abusa de ella. Mahuampi supo ganar presencia en el desarrollo de la trama, pues con su experiencia configuró un personaje dulce, altamente comprensivo, pero a la vez lleno de carácter. La novela resultó un suceso, debido a lo controversial del tema escrito por Delia Fiallo.

En Topacio (1984), nueva versión de Esmeralda protagonizada por Grecia Colmenares y Víctor Cámara, encarnaría a Eulalia, Lala, quien sería la responsable de cambiar a la hija ciega del orgulloso hacendado por el hijo del campesino. Le acompañaban en el reparto destacados actores como Cecilia Villarreal, Carlos Márquez, Amalia Pérez Díaz, Arturo Calderón, Alberto Marín y Chony Fuentes, con Jeanette Rodríguez y Pedro Lander en una historia amorosa paralela a los protagonistas.

En el siguiente enlace, podrán ver el capítulo final de Topacio, en el cual aparece Mahuampi:


Fue en esta novela donde aparentemente fue irrespetada por el director de la producción dramática, quien le habría levantado la voz y le hizo un gesto obsceno. Tal situación, según lo reseñara el periodista Víctor Suárez en su artículo Eso no se le hace a Lala (5), aparentemente habría hecho que Mahuampi hubiese manifestado «su voluntad de renunciar a la pasión de su vida»: dejar de ser actriz. En esa época su relación laboral con RCTV era a destajo. A pesar del desagradable incidente, la actriz continuó tanto en la novela como en el canal.

Doña Puri en Cristal. Fuente: Internet.
La seguidilla de abuelitas querendonas continuaría con Doña Puri, en ese éxito internacional que fue Cristal (1985), producción que llevó a la fama a Jeanette Rodríguez y a Carlos Mata, junto a Lupita Ferrer y Raúl Amundaray. En una entrevista radiada por Radio Nacional de Chile, en Viña del Mar en 1988, Lupita destacaba a Mahuampi como una de las mejores profesionales de la actuación de nuestro país, una actriz de carácter muy buena, de gran trayectoria.

Llama la atención que en esta época, Mahuampi encarnaba a viejecitas muy mayores, no acordes con su edad real, pues estaba en la mitad de sus 50 años. Al respecto, ella señaló: «En verdad me siento muy contenta con los papeles de madre —inclusive madres lloroncitas como Mimina en Pasionaria, que tiene unos sentimientos muy elevados—. Yo me considero hoy por hoy la madre venezolana o la segunda madre venezolana a quien todos decimos abuelita y estoy satisfecha de que me quieran de esa manera…».

Las villanas no eran su fuerte. Ella misma así lo confesó: «Una vez traté de hacer algo, pero en realidad creo que no gustó mucho. Era en una novela que interpretaba Eva Blanco que se llamaba La culpa de los otros, pero creo que no quedó del todo bien».

En los 80, la actriz interpretó pequeños roles secundarios en las cintas Adiós Miami, de Antonio Llerandi (1984); y Reinaldo Solar, dirigida por Rodolfo Restifo (1986).

La década de los 90 representaría un cambio de rumbo laboral: Mahuampi Acosta entró a laborar en Venevisión como la dulce Mimina de Pasionaria, protagonizada por Catherine Fullop y Fernando Carrillo. Seguiría Mundo de Fieras (1991), nuevamente con la Fullop y Jean Carlos Simancas, hasta llegar al que sería su último rol como nana de Mayra Alejandra en Amor de Papel, (1993), una historia juvenil que incluía entre sus protagonistas a Carlos Olivier, Elizabeth Morales y Juan Carlos Vivas en los papeles protagónicos.

Su muerte repentina hizo que fuese sustituida por Zoe Ducós y por respeto a la actriz, esta pasó a interpretar una hermana del personaje, aunque guardaría mucha similitud con el rol de Mahuampi.

Mahuampi también participó en la novela Alma mía, junto
a Nohely Arteaga.
Consultada acerca de su opinión sobre los dramáticos producidos en nuestro país, dijo: «Yo no diría que son culebrones, pero sí necesitaríamos una ‘pincelada’ de más de nuestra cultura, eso siempre lo extraña uno. Malas tampoco te diría, pienso que nuestras novelas siempre tienen un mensaje y una motivación (...) Creo que es cuestión de pulir más, cuidar más la música, el texto y los efectos; cuidar más el libro, entregar una sinopsis bien hecha para que uno leyese con tiempo y ver si a uno le conviene o no. Muchas personas, si no les gusta un determinado personaje, piensan que porqué aceptaste eso y veces no entienden que uno está contratado y pagado y que también es muy dueño de uno aceptar o no determinado personaje, pero yo estoy muy satisfecha. Muchas personas nos han conocido a través de nuestras novelas y se han premiado a muchos compañeros».

En la entrevista con Aquilino José Mata ya referida, Mahuampi consideraba a Estefanía como una buena tónica que se había adoptado para enfocar las telenovelas y creía que marcarían una etapa venezolana dentro de nuestra televisión. «Sin embargo, debo confesar que soy sumamente romántica y adoro las cosas enmarcadas dentro de esa tendencia. Algo de eso se hizo en Sangre Azul, una teleserie basada en un hecho histórico, pero llena de tonos románticos, como a mí me gusta». Algo que no debería sorprender a nadie, si se considera que la dulzura fue una de las características que siempre le identificó, tanto en los personajes que dignamente representó como en su vida personal.

Fuentes citadas:
(1) Diario Panorama, 26/11/1990, página 3-12.
(2) Ibidem.
(3) Diario El Nacional 21/08/1979, página B-20.
(4) Diario Panorama, 26/11/1990, página 3-12.
(5) Diario El Nacional, 07/04/1985, página D-4.

3 comentarios:

  1. Inolvidable dama de la actuacion venezolana!!!

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  2. Gran actriz venezolana recuerdo muchas de las telenovelas en las que trabajo

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  3. Recuerdo a Mahuampi en una radionovela que transmitía Radio Continente por allá por los años 70´s. en la radionovela sus personajes vivian (creo) en un castillos embrujado en Higuerote, el narrador se encargaba de llenarnos la cabeza con imaginaciones, así son las radionovelas.

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