viernes, 27 de abril de 2012

Todos quieren con Marilyn


La leyenda sigue viva
A pocos meses de conmemorarse el 50º aniversario del fallecimiento de Marilyn Monroe, los mecanismos de mercadeo mundial no han querido desaprovechar la imagen de la malograda actriz para proyectar sus productos. Ello es así, aunque duela, porque para muchos el mito de esta rubia inolvidable siempre fue medido en dólares.

Michelle cerca del Oscar
Ya en el 2011, dos películas sobre la vida de la actriz fueron estrenadas. Una de ellas fue Mi semana con Marilyn, protagonizada por Michelle Williams, quien fuera nominada como mejor actriz en la reciente entrega de los Oscar por su interpretación. Inspirada  en los días que Marilyn pasó en Londres junto al también actor Laurence Olivier a propósito del rodaje de El príncipe y la corista, la cinta contó con un guión adaptado de las memorias escritas por Colin Clark. El resultado fue un triunfo para la joven Williams, quien confesó a la revista alemana Für Sie que no fue nada fácil interpretar a la Monroe y que sufrió bastante metida en la piel de una de las actrices más famosas de todos los tiempos. Si bien reconoció que fue su referente de niña y que incluso tenía un poster suyo en la habitación cuando era adolescente, también admitió que no era un ejemplo a seguir para su hija Matilda Rose, ya que Marilyn no fue "ni muy feliz ni muy libre" en su vida.

Naomi Watts, una Marilyn de imitación
La otra cinta estuvo protagonizada por Naomi Watts y se tituló Blonde (Rubia), basada en la novela de mil páginas del mismo título escrita por Joyce Carol Oates. En ella se recrean los primeros años de vida de la Monroe, antes que fuera conocida por el gran público, para luego narrar su transición al estrellato en Hollywood, en una mezcla de ficción con hechos reales vividos por la actriz. La novela ha sido relanzada en España y América por Alfaguara.

Blake Lively
No obstante, Williams y Watts no fueron las únicas en revivir la imagen de la Monroe. Según reseñó el diario español El País, Lady Gaga copió su inolvidable Happy birthday, mr. President para felicitar a Bill Clinton; y Madonna hizo referencia a ella en uno de los vídeos musicales de su último álbum. La cadena norteamericana NBC también la está recordando a través de la serie Smash, sobre unas actrices que pugnan por interpretar a Marilyn en Broadway. Hasta la juvenil Blake Lively recreó la escena de Los Caballeros la prefieren rubias, vistiendo el afamado vestido rosa para un capítulo de la serie Gossip Girl. No hay que olvidar la sesión fotográfica de Lindsay Lohan para la edición de Navidad de Playboy en diciembre de 2011, en la cual reinterpreta el famoso desnudo sobre la alfombra roja que tanta controversia causara en el primer número de esta revista para adultos en 1953.

Marilyn por Phillipe Halsman
En el sector editorial, además de la reedición de la biografía novelada de Joyce Oates, en abril se anunció que Imágenes inéditas de la Monroe habían sido publicadas en un libro con imágenes tomadas en el apartamento de la estrella por el reconocido fotógrafo Philippe Halsman Marilyn por Magnum, título de la publicación recientemente lanzada en Europa y Estados Unidos de Norteamérica, recopila muchas de las fotografías que fueron tomadas por miembros de la cooperativa Magnum, la agencia de fama mundial formada por Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, George Rodger y David “Chim” Seymour en 1947.

En un gesto llamativo, el Festival de Cine de Cannes, que se efectuará entre el 16 y el 27 de mayo de 2012, celebra su 65º aniversario con un afiche que muestra a Marilyn soplando una vela en una torta.  Los organizadores justificaron su selección bajo el argumento de que  «el Festival es un templo de glamour y Marilyn es su perfecta encarnación. Su unión simboliza el ideal de simplicidad y elegancia». Algo que en vida de la artista fue pasado por alto, ya que la organización de entonces nunca la invitó.

El 50º aniversario de la trágica desaparición también fue aprovechado por la galería Getty Images de Londres para mostrar más de 70 fotografías y una colección de doce vestidos originales de una de las estrellas más famosas de Hollywood, cedidos por David Gainsborought Roberts, poseedor de una de las mayores colecciones de objetos de Marilyn.

«Se trata de un tributo perfecto a una de las más grandes de Hollywood, una celebración de su vida», explicó la directora de la galería, Louise Garczewska, quien destacó que la fascinación por Marilyn sigue décadas después de su muerte gracias a las "increíbles imágenes" que quedan de ella. «Todo el mundo ve algo diferente en Marilyn. Da igual que sea hombre o mujer, unos se quedan con su sexualidad, otros con su inocencia, unos aprecian su esbeltez y otros su voluptuosidad. Y estas fotografías han sido capaces de atrapar y reflejar esa dualidad que había en su personalidad», indicó la galerista.

Champagne Monroe para los más refinados
Para los gustos más exquisitos, la casa Gobillard JM & Fils de Rosmersholm, una empresa noruega, sacará al mercado el Champagne Marilyn Monroe Brut Premier Cru, compuesto por 50 por ciento de Chardonnay, 25 por ciento de Pinot Noir  y 25 por ciento de Pinot Meunier. Elaborado en el Hautvillers, Cumières y áreas Dizy de Champagne, Francia, este champagne viene acompañado de seis copas flautas y es descrito como una bebida delicada, con un aroma elegante y placentero.

Marilyn exclama: "J'Adore" en la publicidad de Dior
Por su parte, Dior muestra a una caricaturesca imitadora de Marilyn Monroe en uno de sus últimos comerciales para la fragancia J’Adore, en la cual también aparecen Grace Kelly y una versión de Marlene Dietrich acompañando a la imagen oficial del seductor perfume, Charlize Teron.

Sexualidad e inocencia, elegancia y voluptuosidad: así fue Marilyn. Pero también en medio de posiciones extremas se desarrolló su vida y su carrera: entre el éxito público y la conflictividad personal; entre la crítica a su profesionalismo, a sus capacidades histriónicas; y la admiración por su belleza, por su poder de trascender la pantalla grande.

Marilyn Monroe en una imagen de Bert Stern
En una de sus más tristes reflexiones, Marilyn Monroe dijo: «en Hollywood la virtud de una chica es mucho menos importante que su peinado. Usted es juzgado por su apariencia, no por lo que eres. Hollywood es un lugar donde te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma. Lo sé porque rechacé la primera oferta bastante a menudo y cobré siempre los cincuenta centavos».

Lamentablemente, Hollywood no ha sido el único en aprovecharse de la apariencia de una de las figuras más atractivas de la historia del cine. Ahora la globalidad ha ampliado el margen de uso de la imagen de la actriz, sólo que en esta oportunidad ni siquiera recibirá los 50 centavos correspondientes. Así es y tal vez así será por mucho más tiempo, pues como lo afirmó Billy Wilder, de una manera poco caballerosa: «Existen más libros sobre Marilyn Monroe que sobre la Segunda Guerra Mundial. Hay una cierta semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía la pena».

miércoles, 18 de abril de 2012

El rincón del recuerdo

¡Ah, la fama! A veces tan esquiva, cuando llega se agradece y se le disfruta. Por supuesto, esa que viene en reconocimiento a nuestros méritos, a nuestro talento, al esfuerzo que por pocos o muchos años hemos rendido en aras de alcanzar nuestros sueños. Todos tenemos derecho a nuestros 15 minutos de fama, tal como lo vaticinó en 1968 el pintor pop Andy Warhol en el catálogo de una exhibición en The Moderna Museet, en Estocolmo, Suecia. La frase la reiteraría en 1979.

Sin embargo, la fama es efímera. Depende del gusto de la audiencia, de las modas, de la suerte. En una entrevista que hiciera recientemente Ismael Cala a la diseñadora Carolina Herrera a través de CNN, este le preguntó qué se necesitaba para el éxito. "80 por ciento de suerte y 20 por ciento de talento", fue su rápida respuesta. Hasta el entrevistador se asombró. Claro, lo dice una mujer con más de 20 años en el negocio de la moda y ciertamente, si ha tenido suerte, esta le ha durado demasiado. La verdad sea dicha, algo más que suerte ha rondado la buena estrella de Carolina Herrera.

Otros no han sido tan afortunados. Pongamos por caso la televisión venezolana. En ella se han forjado un gran número de artistas cuyas trayectorias se han mantenido con altas y bajas. Pero también sobran ejemplos de quienes se encumbraron gracias a un personaje, a una portada en una revista, a un papelito en una novela. Algunos no pasaron más allá de esa figuración de reparto en una producción dramática. Los hay quienes lograron incluso una anhelada protagonización y, después de estar en la cresta de la ola...la nada. Su pérdida de popularidad pudiera atribuirse a tantas razones: cambios en los gustos del público, selección de roles inadecuados, desinterés de las plantas televisivas en aupar sus carreras, desarrollo de otros intereses personales...incluso, hasta una falta de verdadero talento. Lo cierto es que a muchos de ellos hoy poco se les recuerda, aunque hay quienes han tratado de regresar a la pantalla chica.

Por ello, quisiera destinar un espacio en este blog a algunas actrices que en algún momento sonaron en el ambiente artístico nacional, con mucha o poca fama. Es un regalo para nostálgicos y también un reto para ejercitar nuestra memoria.

Sandra Dalton

Lucía Sanoja

Carolina Cristancho

Mary Soliani

Hazel Leal

Loly Sánchez

Ileana Jacquet

Mary Carmen Regueiro

Leida Torrealba (Enetinas Mogollón)

Marita Capote

Rebeca Costoya

Miriam Ochoa

Chera Ramos

Marisela Buitrago

Angélica Arenas

sábado, 14 de abril de 2012

El ojo y la cámara

Hay ojos que van por el mundo con una sensibilidad especial. Allí, donde otros no ven más que el ordinario entorno cotidiano, estos ojos se detienen y miran más allá. Es entonces cuando se colocan un lente especial, ese que todos llamamos cámara fotográfica, pero que para ellos no es más que una extensión de su vista. ¡Click! La fugacidad de un instante ha sido eternizada.

A veces estos ojos se hacen profesionales, en otras ocasiones no son más que meros aficionados. Al ver las imágenes captadas, alguien dirá: "!Yo estuve allí!", pero aún teniendo esos lentes especiales, difícilmente podremos captar la magia del momento si no nos arropamos con la misma sensibilidad. Quienes ven la belleza donde otros no la hayan es, ciertamente, porque tienen un profundo amor a la vida. No se explica de otra manera, pues sólo quien disfruta de la vida, puede encontrar mil imágenes para justificar nuestra existencia en un mundo tan caótico como el nuestro. Sólo resta agradecerles su desprendimiento al compartir con nosotros sus magníficas visiones terrenales.

Mirna Chacín
Invierno en Canadá

Playa en República Dominicana

Lago Titicaca, Bolivia

Ana María Salazar
Primavera en Tennessee, Centennial Park

Centennial Park

Otoño en Tennessee

Fernando Bracho Bracho
Atlante, Plaza Baralt (Maracaibo,  estado Zulia, Venezuela)

París

Santa Lucía (Maracaibo, estado Zulia, Venezuela)

Marco Tulio Socorro
Cuádriga de Alcalá (España)

Tarde de marzo (España)

Velilla de San Antonio (España)

Mirem de Ondiz

Budapest Keleti pályaudvar (detalle)

Polonia

Juan Carlos Sánchez
Morrocoy

Naturaleza revivida


Renzo Franco Carnevale
The Swaminarayan Mandir (Toronto, Canadá)

España

América

Leisly Loyo
Primavera en Noruega

Todos los derechos reservados para los autores de las imágenes.

viernes, 13 de abril de 2012

¡Feliz 1980!

A finales de 1979, RCTV venía reinando en las programaciones dramáticas transmitidas a través de señal abierta de televisión en Venezuela. La primera dama de las telenovelas en ese canal era sin duda Doris Wells, quien había protagonizado en 1978 con enorme éxito La Fiera, original de Julio César Mármol, que tenía como libretistas un combo de lujo: el propio Mármol, José Ignacio Cabrujas y Salvador Garmendia. El personaje de la catirrusia Isabel Blanco, que se debatía entre el amor de Daniel Meléndez (José Bardina) y su padre, Eleazar Meléndez (Carlos Márquez), le había permitido dar un vuelco interesante en su carrera. Sin embargo, cuando terminó la novela, Doris se tomó un descanso y aprovechó para regresar a las tablas con la obra Casa de Muñecas, de Ibsen, donde encarnaba a Nora.

Marina Baura, otra de las estrellas del canal, no había tenido un buen año: su novela Mabel Valdez, periodista, escrita por José Ignacio Cabrujas y supuestamente inspirada en la vida de la reportera Marietta Santana, había tenido una pobre acogida entre los televidentes. Por su parte, Mayra Alejandra había culminado de manera exitosa El Ángel Rebelde y aún mantenía su estatus como primera figura. La actriz era una de las revelaciones de la década, desde su aparición en La hija de Juana Crespo (1977), a la cual habían seguido otros éxitos como Residencia de Señoritas y Piel de Zapa.

No obstante, el suceso televisivo del año fue Estefanía. También original de Julio César Mármol, esta producción se convertiría en la consolidación de la bella Pierina España como actriz de primera línea, luego de su exitosa protagonización ese mismo año de la miniserie Sangre Azul, junto a José Luis Rodríguez, Jean Carlos Simancas y Carmen Julia Álvarez. Con una ambientación bien cuidada y rodeada de un excelente reparto, Sangre Azul recordaba la trama de lo que El viento se llevó, pero trasladada a los inicios de la Guerra Federal, con las variantes que eso implicaba.

Culminado este dramático, transmitido a las ocho de la noche, el próximo reto de la actriz tuvo lugar en un periodo histórico muy preciso y en horario estelar de las nueve de la noche. Pierina tenía nuevamente como galán a José Luis como El Guácharo, líder encubierto de la resistencia contra una dictadura en la década de los 50, que claramente recreaba la Venezuela perezjimenista. Aunque los personajes no conservaban el nombre de los protagonistas reales, todo el país relacionó fácilmente al General Marcos Suárez Figueres y a los esbirros Pedro Escobar y Manuel Fulvio Lanz, interpretados por unos insuperables Luis Rivas, Gustavo Rodríguez y Tomás Henríquez, con los tristemente célebres represores de ese período. El elenco era de primera, con actores destacados por su trayectoria y profesionalismo, como Mahuampi Acosta, Agustina Martín, Julio Jung, Arturo Calderón, entre muchos otros.

Estefanía también fue el debut en las telenovelas de la ex miss María Conchita Alonso, quien ese mismo año aparecía en la pantalla grande de los cines locales en la película Solón, dirigida por Enver Cordido y protagonizada por el comediante Toco Gómez. Alonso había servido con anterioridad de coanfitriona junto a Orlando Urdaneta en Cuéntame ese chiste, pero su figura en dicho espacio cómico fue meramente decorativa. Con el personaje de Silvana Cataldo, María Conchita empezaba su figuración en los dramáticos, mientras paralelamente lanzaba su primer disco, Love Maniac, bajo el seudónimo de Ámbar.

Sorpresivamente, a mitad de la novela y en sus capítulos de mayor impacto, José Luis Rodríguez abandonó la producción para ir a consolidar su proyección internacional como actor y cantante. El Guácharo, que era su personaje, fue enviado al exilio y un Guácharo II ingresaría a la trama en la persona de Carlos Olivier, pero el impacto en la audiencia se hizo notar.

Para cuando Estefanía estaba en su semana final, Venevisión estrenó Emilia, escrita por Delia Fiallo y Ana Mercedes Escámez, con Elluz Peraza y Eduardo Serrano como la pareja protagónica. En sus primeros capítulos, esta telenovela mantuvo números bajos de sintonía, pero una vez terminada Estefanía, se apoderó del rating.

Durante 1979 se consolidaron las carreras de varias artistas provenientes de concursos de belleza, pues además de María Conchita y Elluz Peraza, Hilda Carrero emergió con fuerza gracias al personaje de Nereida, precisamente en Emilia. De allí, vino su posterior protagonización en El Despertar en 1980, para luego transitar triunfante el camino como primera figura de Venevisión.

Carrero también había participado en Rosángela, una telenovela transmitida a mediados de 1979 por Venevisión, cuya audiencia había sido modesta. Su protagonista fue la afamada y polifacética actriz internacional Irán Eory; le acompañaba José Bardina, quien regresaba al canal donde había cosechado tantos éxitos.

En el cine, 1979 fue pródigo en películas muy interesantes: Apocalipsis ahora, de Francis Ford Coppola, drama sobre el conflicto en Vietnam, con Martin Sheen y Marlon Brando; Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott, revelaba a una Sigourney Weaver enfrentada a un alien infernal; Manhattan, de Woody Allen, cautivaba con el propio Allen y Diane Keaton como inusual pareja; Mad Max, de George Hiller, mostraba la cara violenta de Mel Gibson; Desde el jardín, de Hal Ashby, era una crítica a los medios con Peter Sellers y Shirley McLaine; Alcatraz, fuga imposible, de Don Siegel, con Clint Eastwood; Moonraker, undécima entrega de la saga de James Bond, con Roger Moore y una bella Lois Chiles; Aeropuerto 79: el Concorde, que entre su gran elenco de estrellas incluía a la aún cotizada Sylvia Kristel en un papelito menor; El cazador, de Michael Cimino, que mostraba otra cara de Vietnam, con Robert de Niro, Christopher Walken, Meryl Streep y John Savage; Kramer contra Kramer, drama intimista de Mike Nichols, con Dustin Hoffman y Meryl Streep; y All that Jazz, otro de los grandes musicales de Bob Fosse, con Roy Scheider y una jovencísima Jessica Lange personificando a la muerte.

En materia un poco más erótica, Fellini estrenaba su versión de Casanova, con Donald Sutherland; Bertolucci, una historia de incesto con Jill Clayburg: La luna; R.W. Fassbinder nos impresionaba en El Matrimonio de María Braun con una bellísima Hanna Schygulla; y Tinto Brass alarmaba a los pacatos con su casi pornográfica Calígula, que estelarizaban Malcolm McDowell, Peter O´toole, John Gielgud y una jovencísima Helen Mirren.

Faye Dunaway se presentaba en los cines locales con el film Los ojos de Laura Mars, un thriller de John Carpenter en el cual interpretaba a una fotógrafa profesional que descubría una conexión síquica con un asesino. La película, que incluyó a prometedores actores como Tommy Lee Jones y Raul Juliá, resultó no estar a la altura de todo el talento involucrado. Sin embargo, Dunaway se mantuvo en su puesto privilegiado como estrella de Hollywood, por lo menos hasta el inicio de los 80.

Todas estas figuras artísticas despertaban interés en Venezuela a finales de la década y su éxito era reflejado en un calendario publicado en una de las revistas de farándula nacionales. Visto hoy en día, su interés es casi histórico en materia de espectáculo. 1980 parecía promisorio en esa época, aunque ya en 1978 el para la fecha presidente electo Luis Herrera Campíns había basado su campaña electoral en la frase: “¿Dónde están los reales?”.

Pronto los venezolanos despertaríamos de la ilusión de país saudita que nos arropó durante la década de los 70, gracias a un Viernes Negro, de muy mala recordación y que no era más que la evidencia de las costuras de nuestra democracia bipartidista. Sin embargo, en los estertores de 1979, todo eso parecía muy lejano: pese a las voces agoreras, pocos querían asimilar el fin de un sueño, para muchos Ta’barato. ¿Quién querría arriesgarse a aceptar un futuro pesimista en ese momento? ¡Nadie, ni locos!

Por ahora, disfrutemos de este calendario, todo un recuerdo camp contrarevolucionario en tiempos como los que vivimos: