jueves, 1 de junio de 2017

El salto mortal de Agustina Martín

Fuente: Andrei Shkarin / Grupo Facebook 
Telenovelas del ayer
Si hablamos de muertes trágicas, el caso de Agustina Martín es uno de los más lamentables. El domingo 28 de enero de 1996, a las 9:30 de la mañana, su cuerpo se estrelló contra el pavimento, al caer del décimo piso del edificio Country, en Chacaíto, donde residía con su marido, el periodista y entonces diputado Oscar Yánez. Era un fin dramático y terrible para una de las más delicadas actrices del teatro y la televisión venezolanos, pero no muy alejado de la violencia con que perecieron algunos de sus recordados personajes en telenovelas como Sangre Azul o Estefanía.

De acuerdo con la versión publicada por el diario Panorama (29/01/1996, p. 3-12), la actriz “estaría buscando un libro en la biblioteca de su apartamento, encaramada en una silla, cuando perdió el equilibrio y se precipitó sobre una ventana que cedió, haciéndola caer de una altura de 30 metros”. Para el momento Yánez “estaba trabajando en su máquina de escribir en un cuarto contiguo y solo atinó a escuchar el estruendo de los vidrios de la ventana, por donde su esposa cayera inevitablemente”.

Fuente: diario Panorama
Para muchos, esta explicación del lamentable evento era poco creíble. Según algunas fuentes informativas, Agustina sufría cáncer de garganta desde hacía dos años, por lo que las autoridades policiales investigaron si su caída había sido un accidente o una decisión voluntaria. Desde entonces e incluso años más tarde, el suceso sería objeto de crueles especulaciones, principalmente por la actuación política opositora de su viudo. No obstante, aparentemente en el ámbito oficial se manejó como un accidente o un posible suicidio.

Oscar Yánez, acompañado por uno de sus nietos; el periodista
Edgardo de Castro y Carlos Bardasano, directivo de Venevisión
durante el sepelio de la actriz. Laserfoto Franklin Suárez.
Fuente: diario Panorama.
En sus exequias, innumerables coronas florales se agolparon en un espacio atestado por quienes la acompañaban para rendirle un último tributo. Sus restos habían sido trasladados a las 10 de la mañana del día lunes 29 de enero hasta la funeraria Memorial y a las tres de la tarde arribaron al país sus dos hijos, Raúl y Rodrigo del Río, quienes residían en el exterior. Según Panorama, el mayor se encontraba viviendo en Nueva York, donde se había casado con una japonesa. Ellos y los nietos de la fallecida actriz —Saori, Sasha y Raúl del Río—, permanecieron junto al féretro, rodeados de decenas de personajes vinculados a la política, la farándula y la comunicación venezolana. Entre ellos se encontraban figuras tan conocidas como el expresidente Luis Herrera Campíns, quien la respaldó en su iniciativa para desarrollar el teatro penitenciario a finales de los años 70; el gobernador del Distrito Federal, Asdrúbal Aguiar; junto a altos directivos de Venevisión.

El actor Carlos Márquez carga el féretro junto a
amigos y familiares de la actriz. Laserfoto Franklin
Suárez. Fuente: diario Panorama,
Además, veteranos actores y actrices como Amalia Pérez Díaz, Carlos Márquez y Bárbara Teyde expresaron palabras de elogio, recordando su grandiosa trayectoria en teatro, radio y televisión, así como sus valiosas dotes humanas. «El hecho de que se enfermara fue ya un dolor para todos los que compartimos con ella a la hora del trabajo y a la hora de la amistad», dijo en esa oportunidad Ivonne Attas, excompañera de labores artísticas y entonces alcaldesa de Baruta. «Realmente sentimos mucho el deterioro que le provocó la enfermedad […], porque ya la Agustina querida, la que podía aportarle tanto al mundo del teatro y la televisión venezolana se nos fue».

«No se puede hablar de Agustina sin reconocer a la dama Agustina Martín, una persona cabal, como debe ser una mujer y yo lo siento tanto…me duele que se vaya…En este mundo que está tan equivocado en lo que respecta a valores, (ella) siempre tuvo muy claro el valor de cada quien. Yo doy fe de eso, porque fueron añales trabajando juntas…», afirmó Amalia Pérez Díaz, visiblemente conmovida.

El cortejo fúnebre partió el martes 30 de enero de 1996, a las nueve de la mañana, hasta el Cementerio del Este, en Caracas, donde se le brindó sepultura. Se cerraba así el ciclo vital de una verdadera dama, emprendedora y excepcional.

Aunque su carrera en la actuación la desarrolló casi totalmente en Venezuela, Agustina nació en España el 24 de septiembre de 1930, en un pueblo castellano llamado Venta de Baños. Luego vivió en Carrión de los Condes y posteriormente se trasladó con su familia a Palencia, donde creció y pasó sus años de adolescencia.

Agustina Martin y Carlos Viaña en El Greco.
Fuente: Libro 25 años de RCTV
Su ingreso al medio artístico se dio casi de manera fortuita: «Un día me presenté a una emisora de radio con otras amigas, pues necesitaban una locutora. La prueba consistía primero en leer, luego improvisar y después había que presentar una cuña comercial...Creo que la prueba fue bastante buena, porque me seleccionaron». Fue así como inició su carrera artística en Radio Palencia, donde permaneció durante cuatro años.

En una entrevista, Agustina rememoraba que cuando empezó a trabajar, no dijo nada en su hogar, porque al final de la programación tenía que decir siempre: "¡Viva Franco, arriba España!". Sin embargo, después de dos o tres días, ya no pudo guardar el secreto:

«Recuerdo que mi papá se emocionó mucho y me dijo: ʹLo haces muy bien, hijita...Lo único que me molesta es eso que dices al finalʹ. Mi padre era republicano y estuvo preso casi cinco años. Por eso mis hermanos empezaron a salir hacia Venezuela y siempre nos presionaban para que también yo tomara esa decisión junto a mis padres. Precisamente, debido a las ideas políticas, siempre había un rechazo más o menos velado hacia nosotros. Como en las ciudades pequeñas se conoce a todo el mundo, a nosotros nos calificaban como rojos. En fin, es una historia que en aquella época era bastante repetida en España».

Agustina y Carlos Cámara en la Novela Camay.
Fuente: Libro 25 años de RCTV.
Poco a poco fueron arribando todos sus familiares a Venezuela y en 1950 le tocó a ella. Con apenas 20 años, su agradable voz y su experiencia radial le permitieron incursionar en este medio capitalino, específicamente en Radio Rumbos donde participaría en varias producciones. En 1953, cuando se inauguró Radio Caracas Televisión, Agustina se incorporó al elenco pionero de la nueva planta, junto a otros actores como Carlos Márquez, Amalia Pérez Díaz, Tomás Henríquez, Giove Campuzano, Edmundo Valdemar, Violeta González y Adelaida Torrente, entre otros.

Márquez la recordaba de esa época, «cuando empezamos a hacer los grandes programas estelares del canal como Anecdotario y Ciclorama. Trabajamos en muchísimos programas de gran importancia». Amalia Pérez Díaz era su compañera en esos inicios de RCTV y «materialmente, entre Anecdotario y Teatro del Lunes, semanalmente trabajábamos juntas».
 Las aventuras del Capitan Futurus,con las actuaciones de
Agustina Martín,Carlos Márquez y Gustavo Troconis, años 50.
Fuente: Libro 25 años de RCTV.
Agustina formó parte de la Novela Palmolive y de la Novela Camay, además de protagonizar varias obras de teatro en los espacios Gran Teatro del Sábado, Teatro Ford y Teatro del Lunes. Sin embargo, sus primeros premios los recibió gracias a sus caracterizaciones en el programa Anecdotario, sobre el cual jocosamente comentó: “Yo he sido la esposa de prácticamente todos los grandes hombres de la historia. De Julio Verne, he sido la amante de Napoleón y hasta fui Juana de Arco”. Además, formó parte del elenco de la serie infantil Aventuras del Capitán Futurus, una curiosa producción de ciencia-ficción junto a Carlos Márquez.

Ciertamente, en Venezuela la vida de Agustina se expandió en lo personal y en lo profesional. Primero la radio, el teatro, luego la televisión, su primer matrimonio junto al periodista y escritor Manuel Del Río, los hijos…y de vez en cuando, breves retornos a la Madre Patria: «Me casé con un español…Tuve dos hijos de aquel matrimonio, Rodrigo, nacido en 1956; y Raúl, en 1960. He vuelto a España siempre que he podido. Por ejemplo, estuve cuando llegó el cambio político. Disfruté mucho aquello, como republicana. Al mismo tiempo lloré bastante, porque mi padre no pudo ver ese día con el que tanto había soñado siempre. Luego he ido otras veces, también como turista».

Raúl Amundaray  y Agustina en El Derecho de Nacer.
Fuente: diario El Nacional.
En la década de los 60 realizó varias telenovelas, entre ellas La otra y Cinco destinos (ambas de 1961), Sacrificio (1967) y Corazón de madre (1969), pero su rol más recordado en esa época fue el de Matilde del Junco en El Derecho de Nacer (1965-1967), telenovela que se convirtió en un hito dentro de la televisión venezolana por sus extraordinarios niveles de audiencia y su larga duración.

Paralelamente, entre 1965 y 1972, fue productora y conductora del programa radial “Agustina Martín Presenta”, por el cual fue galardonada con el prestigioso Premio Ondas como la mejor presentadora de radio del año 1972, algo que ella calificó como «muy importante para mi carrera».

Fuente: Tintateatro.blogspot.com
Durante la década de los 70, Agustina alcanzó su madurez actoral y personal; se convirtió en una de las constantes actrices de reparto de un gran número de telenovelas de Radio Caracas Televisión, en algunas de las cuales dejó retratados personajes memorables. Por ejemplo, en Cristina (1970), se llamaba Estrella y era amiga de Marina Baura, la protagonista; en La Usurpadora (1971-72) se convirtió en Patricia, la esposa de Felipe Bracho (Carlos Márquez); en La Doña (1972), reemplazó a Lila Morillo en el rol de Doménica durante los últimos 10 capítulos, luego de que la cantante zuliana fuese despedida del canal por incumplimiento en las pautas de grabación.

Ese año apareció como Raiza, anfitriona de un casino, en La Indomable (1972-1973); en Raquel (1973) se llamaba Leonor y era la hermana de Laura Saldívar (Cecilia Villarreal); se convirtió en María Julia, madre de Marina Baura, en La Italianita (1973-74); y en Hilda María, en Valentina (1975-1976). Los cambios que se operaban en los dramáticos de RCTV le permitieron apariciones en Sobre la misma tierra (1976); Tormento (1977); Resurrección (1977) y Piel de Zapa (1978), todas versiones más o menos logradas de clásicos literarios.

Petra Seijas (Agustina) y Pedro Escobar (Gustavo  Rodríguez) en Estefanía. Fuente: El Nacional.
En 1979 recibió tres papeles de lujo: Adelaida, la esposa del Marqués Felipe Granados (Hugo Pimentel), en la miniserie Sangre Azul; Sara, la amargada ama de llaves y eterna enamorada de Eleazar Meléndez (Carlos Márquez) en La Fiera; y el de Petra Seijas, madre de José Luis Rodríguez “El Guácharo” en Estefanía (1979-1980). En los tres manejó con maestría y humanidad sus caracterizaciones, hasta lograr momentos dignos de recordar.

Muerte de Petra Seijas en Estefanía. Fuente: Póngalo, canal Youtube

Rafael Cabrera, Manuel Poblete y Agustina
Martín en un teleteatro de los años 50.
Fuente: Página de Facebook de Rafael
Cabrera.
Agustina siempre fue una mujer comprometida con sus ideales, atenta a luchar contra todo tipo de injusticias; de hecho, desarrolló una importante labor social en las cárceles venezolanas, al fundar en el año 1979 el llamado Teatro Penitenciario, que tenía como objetivo rescatar la dignidad humana ─a través de las artes─ de muchas personas privadas de libertad. Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones, en una entrevista publicada en el diario El Universal (04/04/2013), la recordaba liderando esta iniciativa desarrollada durante el periodo gubernamental 1979-1984 del presidente Luis Herrera Campins:

«Al frente de ese programa estaba Agustina Martín, que comenzó un peregrinar por todos los centros carcelarios de Venezuela impulsando el teatro. Ella se encontró con la sorpresa de que en los penales existían ya grupos de teatro. Con el Consejo Nacional de la Cultura (Conac) promovió el fortalecimiento de estos grupos a través de cursos de expresión corporal, dicción, producción, de manera que toda la experticia que tenían los internos para hacer sus guiones y montar sus obras, se puliera. Además, Agustina buscó padrinos para cada uno de los grupos, que eran artistas, de manera de que ese padrino se convirtiera en utility y consejero: les ayudaba a montar sus vestuarios, sus escenografías… como eran artistas y tenían acceso a la televisión, podían conseguir cosas... esos festivales se hacían en el teatro de la Cantv».

Matrimonio de Agustina Martín y Oscar Yánez. Fuente: archivo
Luis H. Medina / Grupo Televisión y Cine en Retrospectiva.
Durante cinco años consecutivos, ella se encargó de motorizar y dirigir estos encuentros que aún hoy son recordados.

En su vida sentimental, en esa época Agustina rompía el paréntesis luego de la ruptura de su primer matrimonio. A finales de la década de los 70, se casó en segundas nupcias con el periodista socialcristiano Oscar Yánez, popular en los medios informativos por el carácter sensacionalista con el que acostumbraba a manejar las noticias durante su paso por la prensa capitalina. La relación con el conocido “Chivo Negro” devino en una productiva relación personal y profesional.

Amalia Pérez Díaz, Laura Serra y Agustina en
la obra teatral Señoras. Fuente: Telenovelas del ayer
Los años 80 se presentaron plenos de logros profesionales en el ámbito teatral. Obtuvo comentarios favorables de público y crítica con un hito dentro de su trayectoria en este medio, Señoras, interpretada para el grupo Theja por ella misma, Amalia Pérez Díaz y Laura Zerra, con textos de José Simón Escalona y dirección de Javier Vidal. Estrenada en 1984, la obra logró presentarse durante dos años consecutivos con récord de audiencia en Caracas, para luego montarse en Barcelona en 1985, con similar éxito de público.

Oscar Yánez le permitió una nueva oportunidad de lucirse en las tablas, con una puesta en escena de su amigo Javier Vidal. En una entrevista con Aquilino José Mata para el diario El Nacional (23/10/2008), el polémico periodista la recordaba como «una actriz verdaderamente excepcional. Ella me hizo meter en el teatro, escribiéndole un monólogo, ¿Qué opina usted de la mujer que le quita el marido a otra?».

Para desarrollar la trama, el autor se había inspirado en la historia real de un matrimonio de inmigrantes españoles, que había llegado a Venezuela y en la que el hombre inicia una relación adúltera con una amante argentina. Esta supuestamente se dedicaba a molestar a la dama española por teléfono, convirtiendo la situación en el preludio de una tragedia.

Una modelo de lujo. Fuente: Televisión y Cine
en Retrospectiva.
Sobre esta anécdota, Yánez contaba a su colega Aquilino José Mata: «La vieja, que no lo era realmente, se enteró, por una llamada que interceptó, que su marido se iba a ir con la argentina para España de vacaciones. Se dejó de pendejadas, compró un revolver a un colombiano por 500 bolos en el Pasaje Capitolio y se fue para el Gran Café, donde sabía que ambos se reunirían. La mujer engañada encontró a la amante de su marido sola, esperándolo, y le metió dos pepazos…La obra fue un éxito, por lo que le dije a Agustina que quería hacer un programa de radio contando estos casos del pasado, que tanto llaman la atención. Ella me dijo: ‘¿Y qué título has pensado tú? Yo le respondí: ‘¿Te parece Cosas de Yanes?’, y ella me dijo: ‘Por favor, eso es muy pretencioso. Ni que tú fueras Thomas Alva Edison. Tiene que ser algo más genérico. Hay una frase usada por los venezolanos que vale para casi todo y es: ‘Así son las cosas’. Y así fue como tomé ese nombre para los micros, el programa de televisión y un libro que le dediqué, por supuesto, a Agustina».

Agustina Martín en su madurez. Fuente: revista
Venezuela Farándula.

Nuevamente para el grupo Theja, también representó como actriz invitada el papel de la ama en El Otro, de Miguel de Unamuno, bajo la dirección de Javier Vidal y la producción de José Simón Escalona.

Si bien en los años ochenta estuvo muy ocupada en sus actividades teatrales, Agustina también se mostró activa en la televisión. Aún en RCTV, encarnó a la madre de David (Orlando Urdaneta) en la exitosa Elizabeth (1981); y de Mayra Alejandra y Virginia Urdaneta en Luisana Mía (1981). En La Hija de Nadie (1981), esa suerte de experimento vespertino ambientado en un Londres no muy convincente que tenía a Hazel Leal y a Javier Vidal como protagonistas, interpretó a Lady Agatha.

Sin embargo, uno de sus papeles más recordados de esa década fue el de Mercedes Antonini en La Dueña, el suceso dramático de VTV en 1984. Su personaje había sido recluido en un manicomio por un marido maltratador y terminaba casi enloqueciendo, hasta que logró escapar de ese infierno junto a Adriana Rigores (Amanda Gutiérrez), para recuperar a sus hijos. Agustina no temió lucir andrajosa y desaliñada; con su desgarradora actuación se hizo merecedora del Meridiano de Oro de ese año como mejor actriz de carácter.

Mercedes Antonini y Adriana Rigores se encuentran en La Dueña.
Fuente: canal de ylopez2009 en Youtube

A principios de los 90, la vida de Agustina parecía haber encontrado un equilibrio personal y profesional. Yánez era diputado por el partido socialcristiano Copei en el Congreso Nacional, tenía polémicos programas de entrevistas en Venevisión y era referencia política en la opinión pública venezolana. Ya la actriz se había convertido en abuela y consideraba su matrimonio como bien avenido: «Formamos una pareja que nos llevamos muy bien. No tenemos tiempo para el aburrimiento que, a la larga, es el gran asesino de muchos matrimonios».

Agustina y Víctor Cámara en Inés Duarte, secretaria.
Captura de pantalla de la telenovela.
El salto a Venevisión le añadió nuevos matices a sus roles, en los cuales destaca la manipuladora y chantajista Victoria, madre de Andrés (Víctor Cámara) y Carlos Javier Martan (Mariano Alvarez) en Inés Duarte, secretaria (1991). Otras apariciones en ese canal incluyeron papeles en Esa muchacha de ojos café (1986);  Inmensamente Tuya (1987); Amor de Abril (1988); Macarena (1992) y Peligrosa (1994). Su último trabajo fue en el unitario La Madre María de San José, donde encarnó a la malvada directora del hospital donde laboraba esta beata venezolana, interpretada por Amanda Gutiérrez.

Una actriz prometedora. Fuente: Grupo de Facebook
Televisión y Cine en Retrospectiva
.



Las caracterizaciones de Mercedes y Victoria, que tuvieron amplia aceptación en España, le hicieron regresar con honores a su patria a través de la pantalla chica. En entrevista para la revista ibérica de farándula Teleindiscreta, se autodefinió como una mujer optimista que creía, por encima de todo, en las instituciones democráticas. Una mujer para la que no había nada más importante que estar en paz y tener siempre un espíritu creativo: «Disfruto de las cosas sencillas de la vida. Pero hay algo que me molesta más que nada y es la gente poco agradecida, es algo que me requema el alma porque denota una ausencia total de virtudes. Además, el malagradecido es capaz de todo tipo de venganzas y rencores…». Por otro lado, se calificó como «muy mandona. También, a veces, muy impaciente. Me gustaría hacer las cosas ayer. No le doy a las cosas el tiempo que necesitan».

Confesó que le hacía falta España. Por eso cada vez que podía colaboraba con el Centro Gallego o el Hogar Canario: «Cuando estos organismos necesitan una persona para algún trabajo, yo enseguida me ofrezco, y es que sigo muy unida a todo lo español. Creo que hay dos cosas en la vida que te marcan para siempre, tu tierra y el amor. Y el amor es como el agua, no se puede vivir sin agua y mucho menos sin amor».

Agustina en los años 90. Fuente: revista Teleindiscreta.
A pesar de todos los años en el país, de su magnífica integración a la cultura venezolana, España siempre estuvo en su mente y en su corazón. A principios de los 90, pocos años antes de la enfermedad que la alejó del ojo público, confesaría durante una entrevista: «A mí España me emociona mucho. Soy el tipo de persona que veo un desfile y lloro. Veo un baile de flamenco o escucho una sevillana y me entran escalofríos por todo el cuerpo. Todas esas cosas recuerdan a una la infancia. Yo estudié en un colegio de monjas de la Milagrosa. Y todavía recuerdo a Sor Gregoria, con quien aprendí la tabla de multiplicar cantando. Sí, definitivamente España me hace falta. En una ocasión fui a Palencia y me senté en un bar de la calle Mayor. Por supuesto, nadie me conoció. Yo veía pasar a la gente y me acordaba del tipo de la farmacia, del frutero, del carnicero».

Sí, aún en Caracas, aspiraba regresar a Palencia, visitar a sus compañeros de radio «para ver, sobre todo, a Salvador —Salva, como le llamábamos— que quizá todavía sigue en los controles. Y también a quien ya entonces era un gran escritor,  Antonio Álamo Salazar. Fíjate la cantidad de años que han pasado y, sin embargo, me acuerdo de todos como si los hubiera visto ayer. ¿No es increíble?».

Encontrarse con sus hijos, ver a los nietos, volver a la Madre Patria, al hogar de la infancia…Sueños desvanecidos en segundos, tras un estruendo de cristales rotos y el terrible impacto contra el asfalto de la calle. Luego, el silencio.

Fuentes consultadas

ABC. Obituario de Agustina Martín. Martes, 31 de enero de 1996.

Aquilino José Mata. Entrevista a Oscar Yánez. El Nacional, 23/10/2008.

Ángel Ricardo Gómez. El arte se fugó de las cárceles. El Universal, 04/04/2013

Blanca González. Muere la actriz Agustina Martín al caer de un décimo piso. Panorama, 29/01/1996.

Blanca González. El último adiós para Agustina. Panorama, 31/01/1996, p. 3-10.

Edgar Moreno-Uribe. Ellas sobrevivirán. Blog El espectador venezolano, publicado el 11/06/2011,
disponible en http://elespectadorvenezolano.blogspot.com/2011/06/ellas-sobreviviran.html

Pablo Blanco. Los 80 años de Oscar Yánez. Revista Estampas, 22/04/2007.

Margarita Álamo (S/F). Agustina Martín: “No soporto a la gente malagradecida”. Revista Teleindiscreta.

Richard Mantilla Núñez. Una dama de la actuación llamada Agustina Martín. Blog Los entrañables. Más estrellas que en el cielo. Publicado el 18/12/2016, disponible en https://richmansite.wordpress.com/2016/12/18/una-dama-de-la-actuacion-llamada-agustina-martin/

domingo, 5 de febrero de 2017

Esther Orjuela, una partida a destiempo

Fuente: revista Venezuela Farándula
A principios de los 80, una joven aspirante a actriz comenzó a asomarse desde las pantallas televisivas en los hogares venezolanos. De abundante cabellera oscura y expresivos ojos, Esther Judith Orjuela Guillén había decidido en esa época seguir sus instintos y dedicarse a lo que había identificado como su verdadera vocación.

Nacida en Barquisimeto, estado Lara, el 24 de abril de 1955, Esther había iniciado sus estudios en Medicina; sin embargo, a los dos años de estar cursando esta carrera la abandonó y volcó su interés hacia el arte. En un principio, realizó varios talleres de pintura y escultura, incluso participó en exposiciones artesanales. El descubrimiento del teatro le permitió incursionar en lo que posteriormente, después de su familia, sería su pasión en la vida: la actuación.

Sus inicios en el teatro se restringieron a montajes cómicos e infantiles. En 1978 debutó formalmente en la pantalla chica a través de Radio Caracas Televisión (RCTV), con un pequeño rol en un clásico de las telenovelas: La Fiera, con Doris Wells, José Bardina y Carlos Márquez. Su formación y estilo actoral lo fue desarrollando en este medio, con participaciones secundarias en producciones exitosas como La Heredera (1982), Ligia Elena (1982), La Bruja (1982) y Julia (1983), todas en Venevisión (VV).

Esther (Celia) y Mayra Alejandra en Marta y Javier. Captura de pantalla.
En Las Amazonas (1985) logró destacar por su interpretación como la abogada Esperanza Moreno y nuevas oportunidades se abrieron para ella, esta vez en  RCTV. Allí participó en Marta y Javier (1983), con el personaje de Celia; y en programas cómicos como Radio Rochela. La tan ansiada protagonización llegó con la miniserie Leonor (1989). “Esta es una experiencia maravillosa porque estoy haciendo comedia. Es el género que más me gusta, pues descanso entre tanto drama de la TV”, señaló en ese momento, según reseñó Iván Zambrano (El Nacional, 07/01/2017). Sin embargo, el espacio no resultó como se esperaba y tuvo una corta duración.

En 1985 regresó a VV, donde siempre en roles secundarios pero de carácter actuó en reconocidas telenovelas como El Sol sale para todos (1986), al igual que en varias producciones de Laura Visconti, transmitidas por ese canal, entre las que figuraron las series juveniles A Todo Corazón (1997), Mujercitas (1999) y Con toda el alma (2005), así como los dramáticos Felina (2001) y Lejana como el viento (2002).

Luego de un receso no buscado que dedicó a actividades personales y teatrales, fue llamada para nutrir el elenco de Natalia del Mar (2011), que significó para los televidentes el reencuentro con actrices y actores de dilatada trayectoria que habían sido relegados injustamente de las nuevas producciones. Entre ellos se encontraban Herminia Martínez, Rosita Vásquez, Romelia Agüero, Chumico Romero y Lucía Sanoja.


Entrada de la novela Natalia del Mar. Fuente: canal youtube Venenovelas

En 2012 participó en Mi ex me tiene ganas y al año siguiente regresó a la comedia en el espacio humorístico Cásate y verás, cuyo argumento central giraba en torno a las diferentes etapas de la vida en pareja presentada a través de cortas parodias y monólogos. Si bien reunía un grupo talentoso de comediantes y humoristas, encabezados por Wilmer Ramírez, Américo Navarro, la propia Esther, Romelia Agüero, Ariel Fedullo, Honorio Torrealba Jr., Amílcar Rivero, la Beba Rojas y Juan Manuel Montesinos, el énfasis en los cuerpos curvilíneos de modelos y los chistes gruesos no eran precisamente para el lucimiento interpretativo de tan ilustre elenco.


Sketch del espacio Cásate y verás, con una breve aparición de Esther. Fuente: canal youtube Venecomic

Su último trabajo en el medio televisivo, esta vez para la productora Laura Visconti, fue la nueva versión de A todo corazón, transmitida por Televen en 2015, la cual tuvo como nombre A puro corazón.

Aunque la mayor parte de su carrera la realizó en televisión, Esther tuvo la oportunidad de incursionar en el teatro, donde fue productora de varias obras, en las cuales también fungía como actriz y escritora. Su última participación la tuvo en la pieza Míster… a la orden, de Alberto Maneiro Restrepo, un vehículo para lucimiento físico de los participantes en concursos de belleza masculino y que incluía en el elenco a otra actriz casi olvidada, Rita de Gois.


Reseña de la obra teatral Míster...a la orden. Fuente: canal youtube La Movida TV

Elenco de lujo para una película no muy buena: Omaira Abinadé, Cristina
Reyes, Maribel Verdú, Esther Orjuela, Perla Vonasek, Doris Wells y Jairo
Carthy en Ana, Pasión de dos mundos. Fuente: blog de Jairo Carthy
En la pantalla grande intervino en roles secundarios en La Boda (1982), de Thaelman Urgelles, donde mostró un fugaz desnudo junto a Carlos Carrero;  Cangrejo II (1984), de Roman Chalbaud; Reinaldo Solar (1986), de Rodolfo Restifo; y Ana, pasión de dos mundos, también conocida en España como El Señor de los Llanos (1987), de Santiago San Miguel.  Su último trabajo fue en el film de Dorián Ortiz, Golpe duro (2016), aún por estrenar.

A pesar de contar con una vida tan centrada en la actuación, Esther fue madre amorosa de dos hijos a los que consideraba "lo más importante en la vida". Gustavo Andrés y Nicolás Camacho también son actores; este último debutó en Venevisión en 2012 en la novela “¡Válgame Dios!”. Su trabajo más reciente fue en Corazón Esmeralda (2016).

Esther Orjuela en su bella madurez.
A principios del año pasado, a Esther le fue detectado un tumor en vías digestivas. Por más de cuatro meses debió recibir tratamientos para combatir el mal. En septiembre, su organismo colapsó y desde el 8 de ese mes la actriz fue recluida en el Hospital Dr. Domingo Luciani, en Caracas, tras presentar problemas de respiración, fiebre y valores bajos, según informara el periodista Jhosman López Ortiz para el portal Primicia.com.

En esa oportunidad Gustavo Andrés Camacho explicó: “Mi mamá terminó hace un mes y medio su última sesión de quimioterapia y radiofrecuencia para batallar contra el tumor que se le diagnosticó entre febrero y marzo. Gracias a Dios el tumor desapareció. Lo que vivió hace días fue la recaída de todo ese fuerte tratamiento al que fue sometida”.

A finales de diciembre, artistas y profesionales ligados a los medios se hicieron eco de la campaña para buscar donantes de sangre requeridos por la actriz, quien durante los últimos días de 2016 y principios de 2017 agravó su condición médica. En la madrugada del viernes 6 de enero, en el Hospital Domingo Luciani de El Llanito, falleció a los 61 años de edad.

Afiche revista Venezuela Gráfica No. 378, año 1983
La noticia fue recogida por innumerables portales informativos y mensajes de pesar se multiplicaron a través de las redes sociales. Ella, quien siempre resultó una intérprete eficaz en los roles que le asignaban, también se había distinguido por hacerse del respeto y cariño tanto de sus compañeros de trabajo como de aquellos que crecieron viéndola a través de las pantallas de televisión.

Las notas necrológicas la presentaron en su etapa adulta, pero se olvidaron de destacar que ella, como la gran mayoría de las aspirantes a estrella en los años 80, proyectaron una imagen sensual a través de medios impresos especializados, tales como Venezuela Gráfica, Venezuela Farándula y Ronda. En esas fotografías Esther descollaba con una naturalidad y carisma sexual que fue poco aprovechado en las producciones dramáticas donde intervino. Yo, que me confieso uno de sus fans desde mi adolescencia, siempre lamenté que esa sensualidad tropical no se proyectase en personajes más decididos y hasta agresivos con el sexo opuesto. Por el contrario, la generalidad de sus caracterizaciones se inclinaron hacia una Esther casi melosa que devino en ese rol maternal de su etapa madura.

Fuente: revista Venezuela Farándula
Fuente: revista Venezuela Gráfica




















Personajes como el de la madre de Mujercitas se repetiría en otras producciones, ya no de época, en las que encarnaba a profesoras o profesionales que impartían consejos y aportaban fortaleza a quienes la rodeaban.


Promoción de la novela Mujercitas. Fuente: canal youtube Telearagua

Su aspecto dulce y su naturalidad encajaban tanto para la comedia como para el drama, así que vista su trayectoria de casi cuatro décadas, no es atrevido afirmar que ella procuró desarrollar su carrera bajo la premisa de aprovechar todas las oportunidades posibles con aplomo y seriedad interpretativa, independientemente del rol que le fuera asignado.

Una hermosa morena y una excelente actriz . Fuente: El Universal
Para una entrevista realizada en 1991 y que rememoró Iván Zambrano Gil (El Nacional, 07/01/2017), Esther aseguró que las claves para ser un buen actor eran “disciplina, constancia y mucho estudio. No es solo salir a mostrar la cara; es llegar y mantenerse. En una etapa hay que demostrar lo que has hecho y por qué has llegado hasta allí”. Y ella lo supo hacer.

No obstante, hay una característica en la que coincidieron sus amigos y compañeros de labor artística. Su trato era lo más parecido a una de las tantas madres que personificó en las telenovelas venezolanas: amable, serena, complaciente y, sobre todo, siempre dispuesta a brindar consejo a quien se lo pidiera.

Desirée Rolando, Esther Boruzko y Esther Orjuela junto a
Germán Freites en una comedia teatral. Fuente: El Universal
Esa percepción de algunos artistas fue recogida por el periodista Iván Zambrano (El Nacional, 07/01/2017) en ocasión de su obituario. La actriz Julie Restifo, quien la conoció durante la filmación de Golpe Duro, notó esa cualidad: “Me di cuenta que la entrega y el compromiso de Esther Orjuela con su profesión eran totales, pero su principal motor era el amor por sus hijos y su familia". Algo con lo que coincidió Carmen Julia Álvarez, compañera y amiga desde los tiempos de RCTV en los 80: "Creo que no puedo recordar ni un solo momento en el que no estuvo pendiente de su familia, una atención que creció y se fortaleció aún más cuando tuvo a sus hijos. Esther siempre dio el ejemplo de lo que es ser un buen profesional. Tenía un gran talento para la actuación. Y lo mejor es que todo lo hacía de manera tranquila y pacífica. Su carisma nos llevó a ser muy unidas. Por eso le agradezco a Dios que todos en mi casa hayan tenido la oportunidad de haber trabajado con ella", agregó refiriéndose a sus hijos Daniela y Carlos Daniel Alvarado.

Esther Orjuela y Perla Vonasek, junto a Jairo Carthy, en un
fotograma de Ana, Pasión de dos mundos. Fuente: blog de
Jairo Carthy.
La actriz Cristina Reyes, actualmente residenciada en España y con quien compartió en la película El señor de los llanos, la evoca por su buen trato, humildad y entusiasmo, cuando la consultamos a través del correo electrónico: “Era una compañera y actriz como pocas, cariñosa y responsable. No recuerdo una subida de tono, una llegada  tarde...en fin, era diferente. Nunca alardeó de gran actriz. Como mujer, era emprendedora. Recuerdo cuando empezó con su negocio de zapatos. Se fue pronto...Que Dios la guíe en la luz”.

Para el primer actor, director, productor y empresario teatral Jorge Palacios era una mujer "muy bella, pero también muy diligente y eficaz".  Con ella coincidió en el elenco de la telenovela Felina y diez años después en Natalia del mar, donde percibió que "impulsada por su compromiso y su seguridad en sí misma, logró hacer un trabajo impecable hasta convertirse en el ejemplo de muchos actores. Su partida es una gran tragedia".

Tal vez el resumen de quien fuera esta apreciada intérprete lo señaló José Simón Escalona, vicepresidente de producción de RCTV. Él, que la conoció desde sus inicios en la pequeña pantalla, aseguró: “No solo era una muy buena actriz, sino una gran compañera. Entre nosotros siempre hubo mucho aprecio y respeto”. Y como afirmó Palacios: “Por encima de todo, ella era una verdadera dama”.

domingo, 15 de enero de 2017

Centenarios y otros aniversarios

Danielle Darrieux en su juventud.
Danielle Darrieux en su exquisita ancianidad
2017 no es el mejor año, así que hemos de buscarle excusas para tratar de sobrevivirlo. Repaso mis notas y el pesar me abruma: sabes que estás envejeciendo cuando las referencias más importantes en tu vida se acercan al primer siglo o ya han muerto.

El cine celebra este año el centenario de una de las leyendas francesas vivas más encantadoras de mediados del siglo pasado: Danielle Darrieux (1 de mayo), quien protagonizara, entre otras cintas La Ronda, Madame de… y El Placer. Sin embargo, también habrían celebrado sus cien años Ernest Borgnine (24 de enero), Zsa Zsa Gabor (6 de febrero, fallecida el pasado mes de diciembre); la extraordinaria cantante Ella Fitzgerald (25 de abril), así como la actriz de los clásicos Sospecha y Rebeca, Joan Fontaine (22 de octubre).

Zsa Zsa Gabor habría cumplido 100 años en 2017
Ella Fitzgerald, otra centenaria de este año

Ernest Borgnine, inolvidable villano cinematográfico
Joan Fontaine, la Rebeca de Hitchcock

2017 es el centenario de Pedro Infante
Pedro Infante, uno de los más carismáticos cantantes y actores de la Edad de Oro del cine mexicano, celebraría el 18 de noviembre su cumpleaños número 100, por lo que seguramente el país azteca y toda Latinoamérica se prepara para celebrarlo en grande, tal como lo merece una de sus figuras más queridas. Por cierto, también se cumplen 60 años del trágico accidente de aviación donde perdiera la vida el 15 de abril de 1957.

Juan Vicente Torrealba
Los venezolanos también tenemos motivos para festejar: el músico y compositor Juan Vicente Torrealba, maestro del arpa llanera y uno de los artistas nacionales de mayor renombre, cumple el 20 de febrero un siglo de vida. Además, el 3 de agosto se cumplirá el primer centenario del natalicio del compositor e intérprete de la guitarra clásica, Antonio Lauro, fallecido en 1986; y del inolvidable narrador y cronista del béisbol venezolano Hermán “Chiquitín” Ettedgui, nacido el 31 de julio de 1917 y fallecido en 2012. El otro aniversario de relevancia ―esta vez luctuoso― es el de la extraordinaria pianista, directora y empresaria Teresa Carreño, quien murió el 17 de junio de 1917.
Antonio Lauro, legendario guitarrista autor del vals Natalia

Augusto Roa Bastos
Juan Rulfo
En el ámbito literario, se cumplen 100 años del nacimiento del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, autor de Yo, el Supremo ―nacido en Asunción el 13 de junio de 1917 y quien recibiera el Premio Cervantes 1989―; y del novelista mexicano Juan Rulfo (16 de mayo de 1917 / 7 de enero de 1986), entre cuyas obras memorables se encuentran Pedro Páramo y El llano en Llamas.


Los pastorcitos y la aparición de Fátima
Otros centenarios de 1917 que vale la pena recordar: fallecimiento del escultor francés Auguste Rodin (12 de noviembre de 1840 / 17 de noviembre de 1817); la aparición de la Virgen de Fátima (13 de junio de 1917) y el lanzamiento del tango La Cumparsita.

Uno de las más hilarantes escenas de Una Eva y dos Adanes tiene precisamente como fondo musical el famoso tango, el cual pueden apreciar en el video:



Pero, si miramos aún más atrás, otros aniversarios relevantes llegan a partir de enero: por ejemplo, los 190 años del nacimiento del pintor de las escenas históricas Martín Tovar y Tovar (10/01/1827); el centenario de la inauguración del Museo de Bellas Artes de Caracas (19 de enero de 1917); los 200 años del nacimiento del general Ezequiel Zamora (01/02/1817), líder de la Guerra Federal; los 440 años de la fundación de Barinas (25/05/1577); los 130 años del nacimiento del pintor de la vida de Bolívar, Tito Salas (08/05/1887); los 490 años de la fundación de Coro (26/07/1527); los 200 años del fusilamiento del general patriota Manuel Piar (16 de octubre de 1817); y los 220 años del nacimiento de Manuela Sáenz, la llamada Libertadora del Libertador (27 de diciembre de 1797).

Medina Angarita, el ciudadano 00001
Hace 70 años, exactamente el 14 de diciembre de 1947, se realizaron las primeras elecciones presidenciales libres y directas en Venezuela; y 75 años atrás (3 de noviembre de 1942) se emitió la primera cédula de identidad en nuestro país, otorgada con el número 0001 al entonces presidente de la República, el general Isaías Medina Angarita.

Puente Angostura

Pareciera no tan lejano, pero hace 55 años se creó el Parque Nacional Canaima el 12 de junio de 1962 y el 6 de enero de 1967, hace apenas 50 años, se inauguró en Ciudad Bolívar el Puente Angostura; falleció José Martínez Ruíz, conocido en el mundo de las letras como Azorín (1813 – 02/03/1967); fueron publicados además títulos fundamentales para la literatura española contemporánea, como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; y Celestino antes del Alba, del cubano Reinaldo Arenas. Ese año el peruano Mario Vargas Llosa recibió el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, en su primera edición, por su obra La Casa Verde.


El 25 de diciembre de 1977, hace 40 años, falleció en su casa en Suiza uno de los grandes genios cinematográficos, Charles Chaplin; y hace 50 años, el 29 de julio de 1967, Caracas se estremecía hasta sus cimientos debido a uno de los terremotos más devastadores sufridos en nuestro país.


John Wayne, Fay Wray, Peggy Ashcroft, Gene Autry y Laurence Olivier

Sin embargo, las fechas para recordar no terminan aquí: este año se cumple el 110 aniversario del nacimiento de la actriz Peggy Ashcroft (22 de diciembre), ganadora del Oscar en 1984 como actriz secundaria por su actuación en Un pasaje a la India; del vaquero cantante Gene Autry (29 de septiembre); del recio actor de Hollywood John Wayne (26 de mayo); de la sensual compañera de King Kong en la versión de 1933, Faye Gray (15 de septiembre); y del gran actor inglés, Sir Laurence Olivier (22 de mayo).

Llegan a los 90: Sidney Pottier, Harry Belafonte, Roger Moore,
Gina Lollobrígida y Juliette Greco
Debemos alegrarnos, eso sí, porque varias leyendas del cine aún nos acompañan y celebran 90 años. Ellos son Sidney Pottier (20 de febrero), Harry Belafonte (1 de mayo), la actriz francesa Juliette Greco (7 de febrero), la actriz italiana Gina Lollobrígida (4 de julio) y Roger Moore (14 de octubre), el intérprete de James Bond, agente 007, en cintas como La espía que me amó y Moonraker.

Octogenarios famosos; la cantante Roberta Flack (10 de febrero), el actor Warren Beatty (30 de mayo), las leyendas del cine Jack Nicholson (22 de abril), Dustin Hoffman (8 de agosto) y Anthony Hopkins (31 de diciembre); el cantante Triny López (1 de junio); los directores Claude Lelouch (30 de octubre) y Riddley Scott (30 de noviembre); así como la actriz Jane Fonda (21 de diciembre).

Octogenarios: Roberta Flack, Warren Beatty, Jack Nicholson, Dustin Hoffman, Anthony Hopkins, Trini López, Claude Lelouch y Riddley Scott
En tiempos de aumentos salariales compulsivos, es oportuno recordar que el 18 de diciembre de 1937, hace 80 años, el gobierno venezolano aprobaba el aumento de… ¡un bolívar! que los trabajadores petroleros exigían a las empresas transnacionales. Con tan pírrico ajuste salarial y hielo para el agua en las gabarras, se dio por terminada la histórica huelga que mantuvo paralizada la actividad petrolera en nuestro país ese año.

lunes, 21 de noviembre de 2016

1980: A todo color

La televisión era un momento para compartir en familia.
En Venezuela, 1980 fue el año de la televisión a color. Aunque la telenovela Doña Bárbara se convirtió en 1975 en el primer dramático grabado en ese formato, la transmisión en blanco y negro prevalecía. Los enormes aparatos receptores aún se enseñoreaban en las salas de los hogares, reservando la visión de los programas televisivos al compartir en familia. Todavía estaban lejos de invadir, cada vez más reducidos, la intimidad de las habitaciones, como ocurriría de forma masiva poco tiempo más tarde.

Amelia Román con una serpiente en
La Mujer Prohibida.

Quien no vivió esta transición le será difícil imaginar el impacto que causó en la audiencia la introducción de la nueva tecnología. Producciones como La Mujer Prohibida y La Loba se hacían más tétricas gracias a las contrastadas luces y sombras del blanco y negro, pese a los decorados en cartón piedra y las ramas de mango dispuestas para semejar una selva. Rodak, el villano de la serie japonesa infantil Monstruos del Espacio, parecía más peligroso y el animé Sombrita, más siniestro. Meteoro no nos deslumbraba con su apabullante colorido y las noches eran más sobrecogedoras, fuese por el seriado Sombras Tenebrosas, que recreaba la misteriosa ciudad de Collinsport, en Maine, bajo el dominio del vampiro Barnabás Collins; o por las estremecedoras historias de El Monje Loco, difundidas a la medianoche por Radio Caracas Televisión (RCTV). La transmisión a color dio nueva vida a la televisión local.

Sombrita y el villano Goster resultaban casi de pesadilla en blanco y negro

Sombras Tenebrosas, con Barnabás Collins. Fuente: canal youtube nanosilvacebal

Potamito, Doña Coco y Corroncho, de
Sopotocientos, también viajaban en Avensa
Ese año Sopotocientos, el programa que marcó mi infancia a través de la señal de canal 8, reapareció por disposición gubernamental en todas las estaciones televisivas. Comenzó también la reglamentación de la programación diaria en la pequeña pantalla, así como la eliminación de espacios considerados con “mensajes dañinos para el público infantil”. En ese sentido, la mayoría de las telenovelas fueron ubicadas en la categoría C ―para mayores de 18 años―, de tal manera que los productores se las ingeniaron para edulcorar las historias y no perder a los seguidores de los melodramas, compartidos ahora en horario de las siete de la noche.

Venezolana de Televisión (VTV), el canal del Estado que mantuvo desde su adquisición una programación austera con subsidio gubernamental, anunció entonces que incluiría pautas publicitarias en sus transmisiones, por lo que entraba a competir no solo por la audiencia, sino también por un mercado de anunciantes cautivo entre las dos televisoras nacionales, algo que RCTV y Venevisión (VV) vieron con recelo.

También en 1980, el presidente Luis Herrera Campíns solicitó la asesoría del cantante y compositor Chelique Sarabia para el cumplimiento del Decreto 1 x 1, el cual establecía la transmisión de un tema de música venezolana ―independientemente del estilo musical― por cada composición extranjera radiodifundida. Varias emisoras radiales resultaron multadas por incumplimiento de esta normativa, entre ellas Radio Latina, Reloj, Alegría, Maracay, YVKE Mundial, Visión Barquisimeto y Cristal.

Marianela Salazar
Fue un año de sanciones severas por parte de las autoridades gubernamentales a los medios de comunicación social: el ministerio de Comunicaciones multó a Venevisión por presentar sin autorización un documental sobre Amazonas en el espacio Qué pasa, Venezuela, de Marianela Salazar; y suspendió a RCTV por lanzar otro polémico documental en el programa ¡Alerta!, conducido por Eladio Lárez, sobre la caótica situación existente en el psiquiátrico de Catia La Mar. En octubre prohibió la gaita “Gracias, señor Gobierno”.

Como paradoja ante tantas sanciones, en noviembre la periodista Marianela Salazar ganaba el premio Ondas de España por su programa Qué pasa, Venezuela.

No es de extrañar, entonces, que todavía resuenen en mis oídos la expresión de aquella orate que en las promociones de RCTV sobre el psiquiátrico de Catia La Mar, clamaba: “¡Yo no estoy loca, lo que soy es planetaria!”. ¿Sería reflejo de la situación nacional?

Nuevos programas de variedades

Guy Williams, AKA
Don Diego de la Vega
Luego de la desaparición de la Feria de la Alegría, desde hacía mucho tiempo RCTV necesitaba un espacio musical que le permitiera promocionar a sus artistas y traer talento internacional que mejorara sus números de audiencia. Nació de esta manera el programa A todo color, el cual desde sus inicios tuvo sus tropiezos y enfrentó una sucesión de animadores ―Orlando Urdaneta, Alfredo Sadel, Eladio Lárez, Chelique Sarabia y Guillermo González―, hasta que en septiembre de 1980 desapareció para dar paso a Fantástico, un hito dentro de los espacios musicales de la planta gracias a la carismática animación de Guillermito González. Le acompañó en una primera etapa Neyda Plessman y entre los invitados internacionales que se presentaron durante su estreno estuvieron La Polaca, Armando Manzanero, Guy Williams “El Zorro”, Rafaella Carrá y Ángela Carrasco.

Sandro también estuvo en Fantástico, con Guillermito González. Fuente: canal youtube pacimusic

VTV Canal 8 y TVN Canal 5 incorporaron también alternativas de entretenimiento: La Gran Pirámide del 8, con Raúl Sanz Machado y Cecilia Ramírez, lanzado en abril; y La música que sacudió al mundo, con el recientemente fallecido locutor Alfredo Escalante, en el que se rescataba el sonido de bandas y cantantes representativos del Rock & Roll. Tiempo de Cine, uno de mis preferidos, pues me permitió disfrutar de clásicos del Séptimo Arte de la mano del productor Ricardo Tirado, arribaba a su programa No. 100 en mayo, para deleite de todos sus seguidores.

Venevisión estrenó en abril Cuéntame a Venezuela, serie de remembranzas sobre nuestra historia narradas por el erudito escritor e historiador Arturo Uslar Pietri. En él nos hablaba sobre nuestras raíces con esa voz casi ahogada de matices profundos, información que luego se replicó en versión impresa, a través de los fascículos homónimos de venta en kioscos y librerías de todo el país. Néstor Zavarce y Susana Duijm animaron la original La Batalla de los Sexos; y en noviembre llegaba Horángel y los 12 del signo, con su marcado acento sureño, en una temporada que combinaba política y farándula, con invitados como el ministro de Interior, Rafael “Pepi” Montes de Oca, el polémico periodista y editor Rafael Poleo, la respetada actriz América Alonso, el galán Eduardo Serrano y la periodista Marianela Salazar.

El Puma internacional

En febrero de 1980, José Luis Rodríguez se convirtió en el suceso del Festival de Viña del Mar, en Chile, donde se presentó como invitado especial y causó sensación con sus movimientos de cadera al compás de una “moderna” versión de El Pavo Real. El triunfo fue reseñado en la prensa nacional como un logro sin precedentes y la voz de El Puma se dejaba oír insistentemente en las radios nacionales: pegó los temas Te imaginas, María, en marzo; El Pavo Real, en mayo; Atrévete, en julio; y Amar es algo más, en agosto.  Ese mes llenó el Poliedro con su recital, luego de haber destacado en mayo durante el programa especial para la elección de Miss Venezuela, título que recayó sorpresivamente en la morena ojiverde Maye Brand.

Fuente: canal youtube El Puma by Roxana C. Rocha

Las baladas se colaban en la radio, interpretadas por Julio Iglesias (Hey), Pecos Kanvas (Casi amantes, casi amigos; Cuando seas mía); Ruddy Márquez (Insoportablemente bella) y Edgar Alexander (Un Hombre más), tema de la novela El Hombre transmitida por VTV.

Fuente: canal youtube Heberto Corona

La música folclórica venezolana repuntó con temas hoy devenidos en clásicos, tales como Alcaraván compañero (Reinado Armas), Viejo soguero (Freddy Salcedo), El Gavilán (Adilia Castillo), Mi amigo el camino (Reinaldo Armas), Carrao, Carrao (Reyna Lucero), Tin Marín (Alí Primera) y Seis por derecho, con Juan Galea y su grupo.

En música popular, destacaron el Supercombo Los Tropicales y su jocoso El Inglesito, en la inconfundible voz de Nelson Martínez; Perucho Conde convirtió a La Cotorra Criolla en el primer rap con sello venezolano; Mirtha Pérez superó records de venta con la disquera Suramericana del Disco, para la cual presentó un Homenaje a Virginia López y su versión de Caballo Viejo; mientras que Oscar Santana ofrecía un Homenaje a Julio Jaramillo y Lila Morillo, para no quedarse atrás, recordaba a una diva argentina en su Homenaje a Libertad Lamarque.

                                                                        Fuente: canal youtube Dnt Persona

La salsa impuso temas inolvidables como Ña Mercé y Cachumbambé, de Oscar de León; La palabra Adiós, de Rubén Blades; Noche de farra, de Hector Lavoe; La dicha mía, de Celia Cruz; y una de mis preferidas de todos los tiempos, Ni llanto ni velorio, con La Terrífica.

Fuente: canal youtube víctor el faraón del guateque

Dramáticos que dejaron huella

Amanda Gutiérrez emergió de VTV como una de las estrellas femeninas de ese año. Luego del éxito de Ifigenia ―que se repondría en 1980 para su retransmisión en color―, protagonizó La Sultana, en el mes de abril. En la trama Simón Díaz recreó con su personaje al actor Rafael Guinand, uno de los pioneros de la comedia costumbrista en nuestro país, tanto en radio como en televisión a principios del siglo XX. Luego canal 8 estrenaría El Mundo de Berta, en la que Ana Castell interpretaba un inusual papel de conductora de una camioneta de transporte público; y El Hombre, con Blanca Faillace y Luis Salazar.

RCTV culminó Estefanía, ambientada en la dictadura de Marco Pérez Jiménez. José Luis Rodríguez había abandonado el personaje de El Guácharo para emprender su internacionalización y Carlos Olivier debió reemplazarlo como El Guácharo II. Sin embargo, la novela decayó en sintonía y ya antes de terminar, Emilia en Venevisión la superaba ampliamente en audiencia.

En el siguiente video, entrada de la telenovela Estefanía:

Fuente: canal youtube Grecia Colmenares Telenovelas

El esposo de Anaís
RCTV ensayó ese año varias parejas protagónicas en diversos horarios: Marielena, con María Conchita Alonso y Jean Carlos Simancas; El esposo de Anaís, con Mayra Alejandra y Miguel Ángel Landa; Muñequita, con Pierina España y Carlos Olivier; Pensión Amalia, con Amalia Pérez Díaz y Tatiana Capote; y la exitosa Natalia de 8 a 9, con Marina Baura y Gustavo Rodríguez. En horario de las siete de la noche, Mi hijo Gabriel, con María Conchita Alonso y Raúl Amundaray; y Rosa Campos, Provinciana, con Mayra Alejandra, Renato Gutiérrez y Yanis Chimaras.

Entrada de Natalia de 8 a 9

Fuente: canal youtube Noelia Maot

Rosa Campos, Provinciana: entrada de la versión para la TV italiana


Tres programas especiales de RCTV destacaron ese año: uno de ellas era una miniserie que presentaba una pareja juvenil protagónica, tanto dentro como fuera de las cámaras. Esta historia escrita por Pilar Romero e inspirada en Romeo y Julieta de William Shakespeare, se titulaba Drama de amor en el bloque seis. En ella Grecia Colmenares y Henry Zakka se convertían en los infortunados jóvenes amantes, ya no de Verona, sino de la populosa barriada del 23 de Enero, con música disco de fondo.




Otro unitario exitoso, transmitido en edición especial de dos horas, fue El día que se terminó el petróleo, escrito por José Ignacio Cabrujas, con Carlos Olivier e Imperio Zammataro. La trama giraba alrededor de una familia que enfrentaba una crisis de falta de combustible, ocasionada por un ataque terrorista que suspende temporalmente la producción y suministro de petróleo y sus derivados.

Cabrujas terminó el año con una miniserie que marcó pauta en nuestra televisión: Gómez I, interpretada por Rafael Briceño como el dictador Juan Vicente Gómez. Le acompañaba un elenco de primeras figuras: María Teresa Acosta; Rosita Vásquez, Doris Wells, Miguel Ángel Landa, Gustavo Rodríguez y Carlos Olivier. Allegados al General Gómez anunciaron demandas judiciales a Cabrujas y a los productores de la serie, las cuales aparentemente no llegaron a concretarse.

Pese a todo, Venevisión se alzó con el rating en el horario estelar con Emilia, protagonizada por Elluz Peraza, Eduardo Serrano e Hilda Carrero. Luego lanzó El Despertar, con Eduardo e Hilda como pareja protagónica; Buenos días, Isabel, con Flor Núñez y José Bardina; y Ligia Sandoval, fallido reencuentro de la otrora pareja estelar Lupita Ferrer y Bardina. Además, en Mi mejor amiga puso a protagonizar a Elba Escobar, Flor Núñez y Félix Loreto, en un trío cumplidor dentro del horario no estelar de la planta.

En el video, escenas de la novela Emilia, con Elluz Peraza, Renée de Pallás e Hilda Carrero:



Drama y dolor… como en la vida misma
Elluz, una reina golpeada

En febrero se informó acerca del intento de suicidio de la actriz de VTV, Blanquita Faillace; la ex Miss Venezuela y actriz Elluz Peraza demandaba a su esposo Nehomar Bruzual por lesiones personales ocasionadas durante una pelea hogareña; mientras que las actrices Rebeca González, Ana Castell y Helena Naranjo eran citadas a los tribunales para que rindieran declaraciones con respecto a su amistad con el supuesto autor del asesinato de una estudiante descuartizada en Parque Central.

El actor Mario Brito, mejor conocido como Lotario, sufrió un infarto; y los actores Miguel Ángel Landa y Mary Soliani se divorciaron. Fueron objeto del hampa la actriz Cecilia Villarreal, atracada por dos maleantes; el comediante Perucho Conde, víctima de asaltantes en el este de Caracas; y el cómico número uno de la televisión venezolana Joselo, quien fue robado en su apartamento ubicado en La Salle.

Por su parte, la actriz Isabelita Aparicio sufrió un grave accidente de tránsito, pero quizá uno de los episodios más tristes fue la muerte de varios integrantes del grupo Madera en un naufragio en el río Orinoco ocurrido el 15 de agosto. En su honor el cantautor Alí Primera compuso el tema “Tin Marín”, que en uno de sus coros dice:

Sólo se mojaron
Y en la orilla están
Secándose al sol
Pronto sonarán.
Tengo un gran dolor
En el costillar
Se afloja el tambor
Y es por la humedad

Sí, 1980 fue un año a todo color, pleno de hechos relevantes en la política, la economía, y como ya hemos visto, en el entretenimiento.

A pesar de que el 1° de junio se inició el proceso de transmisión a color en toda Venezuela, en mi familia seguimos viendo los tradicionales programas en blanco y negro, sencillamente porque no teníamos equipos receptores acordes con la nueva tecnología. Hubo que esperar hasta finales de agosto de ese año, casi al amanecer, cuando papá llegó a casa cargando un televisor marca AOC, comprado directamente en el Puerto Libre de la Isla de Margarita. Se convirtió en un regalo de Navidad adelantado y fue así como la alegría del color se instaló en nuestro hogar para no abandonarnos jamás.

Para recordar esos años, y ante la inminente venida de la Navidad, comparto con ustedes una serie de cuñas decembrinas de los 80's, en esa Venezuela en que éramos felices...y lo sabíamos.